La automatización industrial neumática se define como todos aquellos procesos que permiten realizar operaciones repetitivas a través de máquinas o equipos que utilicen aire comprimido. Algunas de ellas, pueden ser actividades de posicionamiento de piezas en determinados puntos, etiquetado, troquelado o la clasificación de productos.
Actualmente, la neumática es una de las tecnologías más importantes en el proceso industrial. Los equipos agrupados en esta rama como las válvulas, cilindros, conexiones y mangueras se caracterizan por ser económicos y robustos. Además, sus múltiples combinaciones hacen posible diseñar y crear un sin número de circuitos para realizar distintas tareas dentro de la industria.
Las tres etapas principales que componen las instalaciones neumáticas son:
El compresor es el equipo de mayor costo en una automatización neumática, como su nombre lo indica, es el encargado de comprimir el aire que absorbe del medio ambiente para poder pasarlo a través de la tubería del sistema. Esto lo logra gracias al aumento de la presión.
Es de resaltar, que en algunos sistemas neumáticos, existe una etapa de almacenamiento, compuesta de tanques o depósitos de aire comprimido.Finalmente, se tienen las redes de distribución que se encargan de transportar el aire comprimido hacia las herramientas o estaciones del sistema. Estas redes pueden ser de dos tipos, cerradas o abiertas, la aplicación de una u otra, dependerá de los requerimientos de la fábrica.
Gracias a las características y ventajas que ofrece el aire comprimido, la automatización industrial neumática se dota de grandes beneficios, como:
En conclusión, la automatización industrial llegó para agilizar procesos dentro de las industrias que a largo plazo genera menores costes, optimización de procesos y mayor producción.
Son un conjunto de técnicas y tecnologías que se utilizan para gestionar y monitorear procesos de producción. Su prioridad es mejorar la eficiencia, la precisión y la seguridad en la realización de actividades.
Se encuentran dos grandes categorías. La primera refiere a los automatismos cableados, los cuales tienen uniones físicas entre componentes del sistema de control. Por su parte, el programado se cimienta en un autómata programable que sigue una secuencia previamente establecida.
Suelen ser sistemas complejos con baja flexibilidad. Se utilizan dispositivos como poleas, levas, ejes y palancas para automatizar procesos.
Su principal problema es la longitud de las cadenas cinemáticas y la sincronización de los movimientos.
Utilizan energía de aire comprimido para controlar y actuar sobre diferentes dispositivos.
Admiten infinidad de aplicaciones en los trabajos de fijación de piezas y bloqueo de partes.
Se destacan por utilizar fluidos como el aceite para mover los dispositivos. Se aplican cuando se requiere mayor fuerza en el proceso.
Podemos encontrarlos en prensas, plataformas de elevación, frenos y suspensión.
Conjunto de módulos cableados entre sí, conformando un sistema de control único sin la actuación de un individuo. Algunos elementos eléctricos comunes son: relés, sensores de proximidad, sensores fotoeléctricos, pulsadores, interruptores, entre otros.
En conclusión, tener de aliados la automatización industrial y automatismo generará disminución de costes en el futuro, además de minimizar los riesgos relacionados con la producción, aumentará la eficiencia y la productividad.
Este artículo profundiza en un tipo de automatismo. Consulta la guía completa de tipos de automatización industrial y automatismos.