Las válvulas direccionales neumáticas son equipos que distribuyen y redirigen el aire comprimido por las distintas ramas de un circuito. Al cambiar el camino del aire, llenan y vacían las cámaras de cilindros y actuadores, y con ello controlan su movimiento. Son esenciales en cualquier sistema donde se requiere un movimiento repetitivo.
En esta guía explicamos sus componentes, qué significan las vías y posiciones, cómo funcionan, los tipos según su accionamiento y cómo elegir la adecuada. Todas están diseñadas para trabajar con aire comprimido filtrado.
Las válvulas se nombran por su número de vías (puertos de conexión) y de posiciones (estados estables del carrete). Tienen entre 2 y 5 vías y 2 o 3 posiciones:
Para leer estas válvulas en un diagrama, consulte válvulas direccionales y su simbología neumática.
Las válvulas tienen grabados en el cuerpo los nombres de sus puertos: la alimentación siempre entra por P, las salidas son A y B, y los escapes R y S. Veamos una válvula 5/2 accionada por pulsador y con retorno por resorte:
Con el pulsador sin presionar y el resorte sin comprimir, el aire va de P a B y la salida A descarga por el escape R. No hay paso de aire por el escape S.
Al presionar el pulsador, el carrete cambia de posición: el aire va de P a A y la salida B descarga por el escape S. Al soltarlo, el resorte libera la energía acumulada y devuelve el carrete a la posición inicial. El mismo principio aplica a otros tipos de válvulas; cambian la cantidad de vías y el accionamiento.
Dependen de un operador para cambiar la dirección del aire, mediante pulsadores, palancas, pedales, selectores o pulsadores con enclavamiento. Se presentan en configuraciones 3/2, 5/2 y 4/3. Se usan para la apertura manual de compuertas, el accionamiento de mecanismos simples y en sistemas de seguridad.
Vea nuestras válvulas manuales: de palanca, pulsador, enclavamiento y selector.
Las activa físicamente un mecanismo, como un final de carrera, un tope o una compuerta. En la industria suelen verse con rodillos, levas y resortes.
Se accionan con la propia presión del aire a través de un pequeño canal llamado piloto, que mueve el carrete. Son ideales cuando se busca la mínima intervención del operador, ya que se activan a distancia desde un sistema automatizado o una válvula manual. Se usan para controlar cilindros y motores neumáticos y para habilitar ramas del circuito.
Nuestras válvulas de accionamiento neumático son 5/2, con retorno por aire (aire-aire) o por resorte (aire-resorte). Si necesita una configuración 3/2, puede lograrla sellando con tapones una salida y un escape: la salida A con el escape S, o la salida B con el escape R.
Usan uno o dos solenoides para mover el carrete y suelen controlarse desde un PLC. Son de las más utilizadas porque permiten automatizar sin depender de un operador. Se fabrican en configuraciones 3/2, 5/2 y 5/3, y los solenoides cubren los voltajes comerciales: 12 Vdc, 24 Vdc, 110 Vac y 220 Vac. Conozca más sobre el funcionamiento del solenoide en qué es una válvula solenoide.
Contamos con válvulas electroneumáticas solenoide-resorte (monoestables) y solenoide-solenoide (biestables), además de solenoides de repuesto.
Una mala selección provoca bajo rendimiento, paros frecuentes, más mantenimiento y riesgos de seguridad. Estos son los factores a revisar:
Para agrupar varias válvulas en un solo bloque de alimentación existen los manifolds, y para montar la válvula directamente sobre actuadores rotativos, las válvulas Namur.
Las válvulas direccionales garantizan eficiencia de espacio y alto rendimiento en condiciones exigentes. Si necesita ayuda para elegir el modelo, nuestros ejecutivos pueden asesorarle.
Este artículo forma parte de nuestra guía sobre sistemas neumáticos.